| Un debate sobre arte, violencia y política |
| Escrito por Viejo Topo | |
| Miércoles, 27 de Julio de 2011 19:00 | |
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Taller NN. Cartel del concierto de la banda Kaos, 1989.
Archivo Alfredo Márquez.
Redacción: Ignacio Araujo
Sin duda, el seminario Poner el Cuerpo. Formas de activismo artístico en América. Años 80 ha tratado un tema importantísimo como es el tema del vínculo entre el arte y la guerra interna, un hecho político de gran trascendencia para la sociedad peruana y que muestra
la necesidad de resolver problemas políticos pendientes, más aún si una de las partes que ha actuado en la guerra interna: el Partido Comunista del Perú, viene planteando Solución Política, Amnistía General y Reconciliación Nacional y hoy en día el pueblo peruano lucha por sus derechos fundamentales mientras el Estado prosigue con su política sistemática de criminalizar la protesta popular como en Bagua y ahora último en Puno, estigmatizando a todo aquel que protesta como “terrorista”. Por ello, es necesario que la sociedad en su conjunto resuelva problemas políticos derivados de la guerra interna.
Estos seminarios pueden coadyuvar a esa gran tarea de resolver problemas políticos actuales. A continuación, ofrecemos una crónica de lo sucedido el día martes 26 julio.
Hoy termina el primer seminario Poner el Cuerpo. Formas de activismo artístico en América. Años 80 organizado por la Red Conceptualismo del Sur de Lima. Este evento cuenta con la presencia de 25 investigadores, activistas, artistas, historiadores y sociólogos, de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Perú, Colombia. México y España. Además, es apoyado por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Centro Cultural de España en Lima
Este seminario es parte de un proyecto de investigación de la Red Conceptualismo del Sur, plataforma de pensamiento, investigación y toma de posición colectiva, que existe desde el 2007. En una entrevista realizada por el CC de España, el coordinador de la Red en Lima, Miguel López, expresa que: “El proyecto sobre los años 80, que articula el simposio, es pensar qué tipo de transformaciones hubo en esa década que no solo alteran la manera de entender el arte sino también las manera de hacer política a nivel regional”.
Las investigaciones estuvieron estructuradas en cuatro ejes de trabajo (‘Desafiar el terror’, ‘Delincuencias visuales’, que se presentaron el día martes 26, ‘Cuerpos desobedientes’, ‘Redes de resistencia y movilización', que se presenta hoy miércoles 27).
Durante la presentación del evento, Miguel López señaló que el seminario no iba a postular una nueva etiqueta sobre lo que pasó en el arte de los 80 sino que su objetivo estaba en ver cómo estas propuestas reinventan las maneras de hacer política. Un cortometraje sobre el “siluetazo” (trazos de silueta de cuerpos hechos en el piso para representar a los desaparecidos por la dictadura argentina), realizado por Marcelo Expósito, abrió la mesa 1, “Desafiar el terror”, en la que Ana Longoni planteó, como eje central, el concepto de activismo artístico, concepto que no es nuevo sino que proviene del dadaísmo alemán.
El español Jaime Vindel se encargó de hacer referencias a experiencias artísticas como Agenda Colombia 83, artistas que colaboraron con el grupo guerrillero M19, o el Grupo de Arte Experimental CUCAÑO, artistas de tendencia troskista. Además, advirtió que el concepto de activismo artístico no se reduce al agitprop (una forma de hacer arte a través de la agitación y la propaganda a favor de la Revolución Socialista), sino que desidealiza la práctica artística, es decir, “Todos pueden hacer arte”. Por su parte, el brasileño André Mesquita se refirió a las experiencias del Taller de Investigaciones Teatrales (TIT), cuyos integrantes militaron en el Partido Socialista de los Trabajadores de Argentina.
Para finalizar con las ponencias, la argentina Cora Gamarnik habló acerca de las estrategias de los fotorreporteros de su país para denunciar a la dictadura en un contexto de represión contra el pueblo. Inmediatamente, se dio paso al interlocutor Roberto Amigo quien hizo hincapié en que las ponencias ponían sobre el tapete el tema de la ideología en las prácticas artísticas. Desde el público, el artista Herbert Rodriguez se encargaría de decir que “quisiera que las experiencias de Sendero no se mezclen con las experiencias de Brasil y Argentina” y reclamó que la experiencia de Tucumán Arde (un colectivo argentino de arte de los 60) no había sido tomada en cuenta.
![]() Taller NN. Serigrafía de la muestra ¡Viva el Maoísmo!,
presentada en la III Bienal de La Habana el año 89.
Archivo Alfredo Márquez.
Sin embargo, la mesa que provocó mayor debate fue la mesa 2, ‘Delincuencias visuales’. Esta mesa se inició, sin más contratiempo, con la ponencia de Miguel López sobre la experiencia artística desarrollada, en los años de la guerra interna, por el Colectivo NN (1988-1991), un grupo de acción gráfica que utilizó la técnica del montaje y tuvo como antecedente al grupo “Bestiario”. NN hacía alusión a los desaparecidos dentro del conflicto interno. El investigador comentó que uno de los integrantes de NN fue detenido y acusado injustamente de “terrorismo” al confiscársele un puñado de serigrafías el año 94, pues su retrato de Mao Tse-tung fue visto como “apología del terrorismo”. En su alegato de defensa, el artista detenido se defendería manifestando que su arte expresaba una vertiente pop. Luego, la argentina Daniela Lucena abordó la experiencia del Café Eisenstein, al que caracterizó de militantes del humor y el placer, además de underground “porque (era un arte) que se hacía sin plata”. El colombiano David Gutiérrez expuso sobre Mapa Teatro (1983-1993): El laboratorio del imaginario social, una experiencia desarrollada por prisioneros políticos colombianos. Según el ponente, Mapa Teatro plantea “la autonomía táctica del arte”. Finalmente, la mexicana Sol Henaro disertó sobre la contracultura mexicana, específicamente, sobre el caso de Tianguis del Chopp, un famoso bazar de la Ciudad de México, semejante al jirón Quilca en Lima.
Sin mayor dilación, Alfredo Márquez tomó la palabra, en su calidad de interlocutor, e hizo notar el enorme peso de Argentina en la organización de las ponencias. Señaló que es fuerte la presencia de tomar partido para tocar el objeto de estudio. Repondió a Herbert Rodriguez diciendo que “comparto que no es lo mismo hacer una equivalencia entre la experiencia de Chile, Argentina y Perú” pues “la construcción de las subjetividades históricas son distintas”. Sin embargo, denunció que “se invisibiliza la militancia activa y física de una parte de la población que estuvo en armas”,“se niega la conciencia del cuerpo y se nos coloca en papel de víctimas y victimarios y eso yo lo rechazo” y enfatizó que “eso no ayuda para seguir conviviendo”. “No estoy de acuerdo que todo aquel que tiene una militancia es un terruco, porque eso lo planteó Reagan (ex presidente de EE.UU.)”.
Desde el público, habló Ana María, profesora de Arquitectura de Alfredo Márquez desde el 85. Opinó que en la ponencia de López debía haber mayores referentes reales para revalorar cómo es que Márquez llega al arte. Y que el nombre correcto no era Bestiario sino “Los Bestias”. Herbert Rodríguez, cuya posición antiPartido Comunista del Perú es manifiesta, continuó con opiniones que lindaban con la delación “Alfredo Márquez fue amigo de Alfredo Távara” (un músico del PCP que murió luchando en una acción guerrillera durante la guerra interna). “Artistas que pertenecieron al MAP (Movimientos de Artistas Populares) andan ahora por ahí”. Miguel López respondió diciendo que “Hay riesgo de caer en posiciones maniqueas”. El investigador Roberto Amigo discrepó con Herbert Rodríguez, manifestando que la experiencia de Tucumán Arde ha fracasado y que era inaceptable “equiparar la violencia del Estado y la violencia de ciudadanos armados”. Alfredo Márquez remató, refiriéndose a Rodríguez: “No tienes idea de lo que es estar en un juicio político”.
Al terminar el evento, Miguel López, frente a la pregunta de si el arte de los alzados en armas merece una investigación, declaró: “Todo producto cultural, provenga de donde provenga, merece atención crítica, por ejemplo Hugo Salazar del Alcázar tiene un libro llamado Teatro y Violencia, publicado el año 90, donde analiza algunas obras de teatro de Sendero Luminoso”. Señaló además que el arte de NN recién se estaba estudiando porque algunos de sus miembros habían sufrido persecución por parte del Estado y no cree que deba existir “consenso” sobre el arte de NN. Asimismo, Alfredo Márquez se mostró favorable a la Reconciliación Nacional y declaró que es importante “debatir y confrontar nuestros puntos de vista porque lo que nos va hacer mucho daño es no enfrenar nuestra propia historia”.
No cabe duda que, en el campo de los intelectuales y artistas, los problemas políticos de la guerra interna están a la orden del día. Mientras escribimos estas líneas, el evento llega a su fin. A las 5:00 pm. se presenta la Mesa 3 “Cuerpos desobedientes”, y la Mesa 4 “Redes de resistencia y movilización”) en C.C. de España (N. Sánchez 181, Santa Beatriz, Lima).
¿Qué es la Red de Conceptualismos del Sur?
Los miembros de la Red (ver http://conceptual.inexistente.net/) plantean, por un lado, el uso táctico de los términos ‘conceptualismos’ y ‘prácticas conceptuales’, pues reconocen que dichos términos vienen sirviendo en los últimos veinte años para entender el ‘arte conceptual’ como una manera diferente de practicar el arte y de comprender su función social.
Por otro lado, proponen el uso estratégico del término ‘sur’, pues su uso permite la revisión de aquellas dicotomías estrictas que dividen entre centro y periferia; entre canon y contra-canon, entre primer y tercer mundos, entre lo occidental y lo no occidental.
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