| La poesía del Gran Timonel |
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| Escrito por Viejo Topo | |||||||||||||||||
| Sábado, 08 de Octubre de 2011 14:47 | |||||||||||||||||
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Escribe: Ignacio Araujo
Poesía que nace con el Sol
Desde tiempos lejanos, la poesía era cantada y la música acompañaba los más diversos festines, desde los matrimonios griegos, los sacrificios paganos, los recuerdos de la muerte prematura de un niño, cantados por los indígenas cacataibo de la Selva Amazónica, hasta los triunfos de las batallas incas en su avance en la conquista de los pueblos.
El pueblo chino no fue la excepción en esta práctica que hermanaba la poesía y la música en tiempos milenarios. Así tenemos a Li Tai po, uno de los poetas chinos de los tiempos de la dinastía Tang que llevaba una vida sin mayores sobresaltos económicos, que sirvió a la corte imperial y que luego se envolvió en una revuelta en contra del emperador, la rebelión de An Lushan, siendo exiliado y absuelto.
A nuestro alcance está la edición del libro Mao Tse-tung. Treinta y siete poemas, de febrero de 1976, publicada por la Editorial W. A. González. También la segunda edición de Mao Tse-tung Poemas de Ediciones en Lenguas Extranjeras de 1962, cuya traducción corresponde al chileno Luis Enrique Délano.
El primero de los poemas de Mao Tse-tung recopilado lleva el título de Changsha, ciudad donde estudió el gran maestro del proletariado y donde leyó desde las Analectas de Confucio, los Cuatro Clásicos (El sueño del pabellón rojo, Viaje al Oeste, A la orilla del agua, Romance de los tres reinos) hasta sus primeras lecturas de Marxismo.
En su Autobiografía, Mao señala que en tiempos de la escuela:
“Lo que me gustaba eranlas novelas de la China antigua y sobre todo las historias de las revueltas. Leía el Yo Fei Chuan, Shui Hu Shuan, Fan Tang, San Kuo y Hsi Yu Chi, todavía joven y engañando la vigilancia de mi antiguo maestro que detestaba estos libros “fuera de ley” y que los calificaba de perversos”.
De hecho también leyó a Li Tai Po y de esa manera nutrió sus primigenios conocimientos sobre la literatura china.
Sin embargo, poco a poco el adolescente Mao Tse-tung iría despojándose de las viejas prendas de la literatura de su país. Cuenta en su Autobiografía que luego de haber abandonado la escuela a los trece años: “Proseguí mis lecturas devorando todo lo que encontraba, excepto los clásicos. Esto enojó a mi padre quien quería que yo dominase a fondo los clásicos”. Aunque luego confiesa que después de escapar de su casa: “Volví a estudiar los clásicos y leí también muchos artículos de algunos libros contemporáneos”.
Poesía: fuego de los verdaderos dioses
Lo principal, definitivo y que marcaría a fondo a Mao en esos años, fue haber sido testigo del abuso contra los campesinos pobres en los tiempos previos a la fundación de la Primera República China en 1911. Asimismo, el hecho de haber participado en la sublevación de Wuhan en el Ejército dirigido por el nacionalista Li Yuan-hung.
Para Mao el problema no radicaba en leer o no leer las obras de la China feudal sino en ver de qué manera se las asimilaba y se las sometía a crítica para de esa manera servir a los objetivos políticos revolucionarios de ese entonces.
Su poesía es una epopeya cantada de los periodos que atravesó la Revolución China desde poco después de la Fundación del PCCH hasta la entrada de la Gran Revolución Cultural Proletaria. Sus temas básicos: Las masas que dominan las leyes de la naturaleza, su heroicidad, las alegorías propias de la cultura china, los paisajes. Cada poema tiene un claro fin político bellamente expuesto: educar al pueblo en la lucha de clases.
Es así que los paisajes de Changsha son cantados por el dirigente comunista del periodo de la Primera y Segunda Guerra Civil Revolucionaria, períodos marcados por los golpes contrarrevolucionarios otorgados por los traidores del Kuomintang (partido de la burguesía nacional), la confusión ideológica dentro del Partido Comunista de China y los extraordinarios sacrificios de los verdaderos dioses: las masas. Entonces, aún Mao no era jefatura.
La naturaleza, los ríos, los peces y las montañas son símbolos omnipresentes en su obra poética: “Unas águilas cruzan el amplio cielo, unos peces nadan en el remanso”. Pero en todo momento le canta a aquellos primeros héroes del proletariado chino: “He traído aquí a cientos de compañeros en estos turbulentos tiempos. En nuestra activa juventud fuimos estudiantes. A la manera llana de los escolares acusábamos sin miedo y sin prejuicios…”
Su poesía recoge la experiencia por cambiar las viejas relaciones de producción. Sus versos están hechos en pleno campo de batalla: “Nuestras voluntades unidas eran nuestra fortaleza. Hasta que desde Huangyanchieh llegó el tronar de la armas (Monte Chingkang)”.
Los poemas “Primer Cerco” y “Segundo Cerco” nos hablan acerca de las campañas de cerco y aniquilamiento (fueron cinco en total) que el Kuomintang dirigió contra el PCCH.
Los señores de la guerra despedazaban el territorio chino con su lucha de facciones, el Kuomintang perseguía a los comunistas, mientras que el PCCH repartía la tierra entre los campesinos:
El sacrificio en la lucha por un nuevo orden es digno de resaltar:
La salida ingeniosa de Mao, ante los cercos kuomintanistas, fue plantear el desarrollo de una guerra de guerrillas, pero estaba en minoría dentro del Partido, de manera que se impuso una línea errónea que llevó a una derrota militar con el Kuomintang.
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Luego que las tropas de Chiang Kai-shek (jefe del Kuomintang) cercaran la base comunista de Jiangxi sin poder penetrar en ella, Mao dirigió una retirada en octubre de 1934: La Marcha de los 25, 000 li (12.500 kilómetros) o Larga Marcha. En el Paso de Loushan, los comunistas obtienen su primera gran victoria en toda esta ardua travesía. Mao canta en enero de 1935:
Un poema de Mao Tse-tung representativo de ese momento es La Gran Marcha, verso escrito en setiembre de 1935, que contiene los momentos más heroicos de la Segunda Guerra Civil Revolucionaria. Cada poema suyo es una lección melodiosamente explicada: Para el proletariado nada fue, es, ni será fácil. Todo lo conseguirá con lucha.
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La lucha entre el Kuomintang y el PCCH tuvo una tregua para unir fuerzas ante un enemigo foráneo: El Japón, país que intensificó su ocupación en el norte de China gracias a la colaboración de sectores recalcitrantes del Kuomintang. La Guerra de Resistencia contra el Japón duraría desde 1937 hasta 1945. Su poema “Nieve” data de este periodo: “De arriba abajo, el gran río ha perdido de pronto su tumulto. Danzan las montañas, serpientes de plata; elefantes de cera, avanzan las tierras altas, intentando medir su estatura con el cielo”.
Derrotado el Japón por la política maoísta de unir a la nación ante el enemigo común, la confrontación entre el Kuomintang y el PCCH era inminente. Entonces, se inicia la Tercera Guerra Civil Revolucionaria. En abril de 1949 el Ejército Popular de Liberación vence a las hordas del general Chiang y logra una importante victoria en Nanking. La poesía nuevamente envuelve con su melodía el triunfo:
La Revolución China al igual que la Revolución Rusa nunca dejó de conocer días duros. Los héroes de la Larga Marcha ahora tendrían que demostrar al mundo que eran capaces de construir el Socialismo en un país remecido por guerras antiimperialistas y tres guerras civiles.
El 30 de junio de 1958, Mao leyó una noticia en el Remin Ribao (Diario del Pueblo) sobre la extinción de los caracoles en el distrito de Yuchiang, la cual lo impresionó tanto que no pudo dormir durante toda la noche. Eran los duros años del Gran Salto Adelante, de la colectivización de la agricultura, de la industrialización, de las comunas populares.
Mao canta, al día siguiente, la celebración de la eliminación de una peste, la esquistosomiasis (enfermedad parasitaria),en un distrito de China:
Sin embargo, el gran plan económico para desarrollar el campo chino hubo de sufrir un revés. En 1959, Mao dejó la Presidencia de la República, la Jefatura del Estado, y en su reemplazo entró Liu Shao-shi, quien impulsaría reformas capitalistas en el campo. En el poema Viendo la ópera “El rey mono lucha tres veces con el espíritu del esqueleto”, escrito el 17 de setiembre de 1961, como una respuesta a Kuo Mo-Jo, Mao vislumbra ya los vientos borrascosos de la restauración en ciernes:
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El Rey Mono es el protagonista de la novela clásica china “Viaje al Oeste”, aquella que fuera una de las primeras lecturas de Mao en su adolescencia. Es una de las alegorías preferidas en la poesía de Mao. Este personaje se caracteriza por su audacia e inteligencia para superar toda clase de obstáculos mediante una serie de metamorfosis en animales salvajes.
Ciertamente que en Sobre la contradicción dejó en claro que las transformaciones de Su Wu-kung, el nombre del Rey Mono en chino,
“no son cambios concretos que reflejen contradicciones concretas, sino transformaciones ingenuas, imaginarias, fantásticas, inspiradas a los hombres por las innumerables y complejas transformaciones reales de los contrarios el uno en el otro”.
Más adelante en los años de la Gran Revolución Cultural Proletaria, Mao se dirigiría a la juventud con estas palabras:
“Todas las regiones deben producir su Su Wu-kung a fin de sembrar el desorden en el Palacio Celeste”.
Y es preciso saber que miles de Su Wu-kung insurgieron en aquella tempestad que fue la GRCP y enfilaron sus cañones contra el Palacio Celeste, el Cuartel General de la burguesía, donde anidaban los restauradores capitalistas Liu Shao-chi y Teng Hsiao-p´ing, gurúes de quienes hoy dirigen la segunda potencia mundial.
Continuidad y ruptura
Entonces, nos hallamos ante un poeta contrario a todo panfleto o denuncia fácil y fosilizada en los pliegues de la rutina. La creatividad del maoísmo se deja traslucir en su lírica que toma las formas clásicas de la literatura china y las dota de un contenido nuevo, elevando este a su vez mediante el manejo prodigioso de la rima shi definida por una estrofa de versos de cinco o siete pies, y cuya rima recaía habitualmente en los versos impares.
La shi es la más antigua y proviene de los tiempos de la dinastía Tang. La rima ci es más moderna, tuvo su florecimiento durante la dinastía Song y es un verso con irregular número de palabras. Mao ha preferido la más añeja, lo cual no ha mermado un ápice su melodía y plasticidad.
El periodista colombiano Harold Alvarado Tenorio nos explica así la poesía china:
La frecuente omisión del sujeto en sus frases, la inexistencia de una expresa diferencia entre los tiempos verbales, el número en los sustantivos y el caso o el género de los pronombres, ha contribuido a forjar un verso que resulta una materia compacta, cuya interpretación es casi un acto adivinatorio. Es quizás, por esas circunstancias, que desde sus primeros poemas los chinos relacionaron la poesía con la música
Esta es la veta histórico-poética-popular de la que Mao bebe, asimila y transforma a la luz de la ideología de la clase a la cual dio lo mejor de su vida y obra. El periodista uruguayo Sarandy Cabrera, quien realizó entrevistas al Presidente Mao Tse-tung, al canciller Chou En-lai y al literato Kuo Mo-jo, piensa que la exquisitez de la poesía de Mao estaría reñida con lo “popular”. Pero ¿Por qué el pueblo no podría enaltecer sus sentimientos? Más aún ahora cuando la burguesía solo difunde mediocridad y best-sellers.
Sarandy cuenta que la camarada Qiao le señaló que Mao no era un poeta sino un político y “para reafirmar su posición, (Qiao) me traduce en el aire, directamente del chino, una carta de Mao Tse-tung al poeta Ke Chia, de la revista "Poesía", carta que figura como prólogo en la edición de 1957 de los anteriores poemas de Mao.
La carta dice más o menos así, según los rápidos apuntes que hice mientras Qiao traducía: “Discúlpenme el atraso con que les contesto. Adjunto los versos en forma clásica y los ocho poemas más que me han pedido. En total son dieciocho poemas que he copiado en hojas aparte para someterlos a consideración de ustedes. Nunca he querido publicar oficialmente estas cosas porque son de forma clásica y temo que esta especie de poesía se difunda, hacen daño a la juventud. Además, estos poemas carecen de sabor poético y no tienen características singulares. Puesto que ustedes piensan que pueden publicarlos aprovecho la publicación para corregir algunos errores de que adolecen las copias que se han venido difundiendo de mano en mano... Por supuesto cuando se trata de poesía hay que dar primero lugar a la poesía moderna. Se pueden escribir versos clásicos pero no es conveniente fomentarlo entre los jóvenes porque esta forma ata a la ideología y al pensamiento y además es difícil de aprender...".
Vemos que la preocupación de Mao por la educación socialista de la juventud es más que válida, es necesaria y que realmente las formas clásicas tienen la limitación de abotonar la fluidez de las palabras que pugnan por desprenderse de su cauce y sobre todo en tiempos turbulentos y de profundas transformaciones. Sin embargo, ¿Cómo no difundir Retorno a las montañas Chingkang o Diálogo entre aves? Mao permitió su difusión pero siendo claro en las observaciones en su carta ya señaladas.
La mujer no es una flor….
Y como no podía ser de otro modo, Mao también le canta a la mujer proletaria, por la que sintió un respeto sin igual. En 1921, Mao se casó con Yang Kaihui, la hija de su profesor preferido Yang Changji en la escuela normal de Hunan, quien militaría en el Partido Comunista de China. En 1927, el Kuomintang la capturó y la asesinó por negarse a renunciar a su matrimonio con Mao y a la política revolucionaria. En diciembre de 1961, Mao escribió un poema en memoria de ella, titulado “Oda a la flor del ciruelo”.
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En febrero de ese mismo año ya había escrito una “Inscripción en una fotografía de la milicia femenina”:
Y en otro de sus poemas sintetiza lo que la mujer significa para la última clase de la historia: “La mujer no es una flor que se mece en el invernadero de la burguesía sino un rosal que florece en la tempestad de revolucionaria del proletariado”. Nada más distante de la edulcoración y el aislamiento del romanticismo burgués. Sin duda, China cambió de alma y sus poetas ya no cantan las hazañas colectivas que estremecieron el mundo a mediados del siglo XX, pero las melodías del canto del maestro avivan el fuego que vuelve a recorrer Asia nuevamente.
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Sin embargo, el gran plan económico para desarrollar el campo chino hubo de sufrir un revés. En 1959, Mao dejó la Presidencia de la República, la Jefatura del Estado, y en su reemplazo entró Liu Shao-shi, quien impulsaría reformas capitalistas en el campo. En el poema Viendo la ópera “El rey mono lucha tres veces con el espíritu del esqueleto”, escrito el 17 de setiembre de 1961, como una respuesta a Kuo Mo-Jo, Mao vislumbra ya los vientos borrascosos de la restauración en ciernes:









