| El declive norteamericano |
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| Escrito por Viejo Topo | |
| Lunes, 12 de Septiembre de 2011 23:00 | |
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Escribe: Abraham Corzo La actual crisis económica que azota los cinco continentes ha acelerado una serie de cambios en la correlación de fuerzas entre las potencias imperialistas, y es que EE.UU. ha sufrido un fuerte descalabro de su economía.
Expresaba Henri Kissinger acerca de la necesidad de una potencia hegemónica: “Casi por efecto de alguna ley natural, en cada siglo parece surgir un país con el poderío, la voluntad y el ímpetu intelectual y moral necesarios para modificar, según sus propios valores, todo el sistema internacional”. Tenemos así en el siglo XVII a Francia de Richeliu, en el siglo XVIII a Inglaterra, en el siglo XIX a Austria de Metternich, y en siglo XX a EE.UU. Así ver que: “En el siglo XX, ningún país ha influido tan decisivamente, y al mismo tiempo con tanta ambivalencia, en las relaciones internacionales como los Estados Unidos”. Pero hoy en día esa hegemonía está en cuestionamiento.
El declive de un imperio
Es un hecho indudable que en este momento se está produciendo el declive de EE.UU. como potencia hegemónica, hecho que si bien tardará aún años en finalizar, ya se están dando las bases estructurales para ello.
Shri Dilip Hiro, en la revista "Military Review", dice: “Ninguna superpotencia en los tiempos modernos ha mantenido su supremacía por más de algunas generaciones. Y, sin importar cuán excepcionales se hayan considerado sus líderes, los Estados Unidos, que ya está claramente más allá de su cima, no tiene ninguna probabilidad de convertirse en una excepción a esta antigua regla de la historia”, y es que este es el camino de todos los imperios, así ocurrió con Roma, Bizancio y España.
La aceleración de la pérdida de hegemonía política de EE.UU. tiene toda una base estructural profunda. Y no solo se trata de la quiebra de importantes bancos y financieras en EE.UU., sino que se trata de toda una profunda recesión de la economía yanqui.
Pero no solo los analistas están viendo este proceso, sino que los gobiernos están planteando lo mismo. En el 2007, el Kremlin publicó un documento de política exterior donde postula que el mito del mundo unipolar se desvaneció de una vez por todas en Irak. Idea de por cierto falsa, ya que no vivimos en un orden multipolar, sino bajo la hegemonía de EE.UU, pero esta idea vislumbra como algunos países están planteando la perdida de la hegemonía yanqui en el mundo.
El ascenso de China
Analistas políticos de diversa posición política están planteando el acenso de China en el escenario mundial, y es que China, desde hace dos décadas atrás, se perfila como potencia de primer nivel.
Ya Nixon decía: “Uno puede detenerse a pensar qué podría ocurrir si cualquiera con un sistema decente de gobierno lograra controlar ese terreno. Dios mío…No habrá ninguna potencia en el mundo que pudiera igualársele quiero decir, si ponemos a trabajar a 800 millones de chinos bajo un sistema decente… serán los líderes del mundo”.
La evolución económica de China ha ido a pasos agigantados. En los 70, la economía norteamericana equivalía a aproximadamente cinco veces a la de China, pero cuarenta años después es posible que China supere a EE.UU. en unos pocos años. Organismos internacionales como el Banco Mundial formulan que China, para el 2020, puede ser la primera economía.
Actualmente, las reservas de divisas de China son un problema para EE.UU., ya que China cuenta con la reserva de divisas más grande del mundo: aproximadamente mil millones de millones de dólares. La mayor parte de esta se encuentra invertida en valores y empréstitos estatales. Así China tiene la capacidad para presionar económicamente a EE.UU., mediante la compra y venta de dólares.
Con esa base económica, China ha emprendido una estrategia que le puede permitir consolidarse como potencia. Su estrategia política se basa en 4 puntos:
1) Estabilidad interna. Para lograr ello reprime toda protesta social, y criminaliza las luchas del pueblo chino. Fueron significativas las movilizaciones de los obreros textiles, automovilísticos y electrónicos, quienes en el 2010 realizaron toda una serie de huelgas, pero fueron duramente reprimidos. 2) Integridad territorial. Véase los intentos de China de no ceder en el asunto de Taiwán, y de cómo reprime los intentos de autonomía en el Tibet 3) Fuerza militar poderosa. La industrialización y modernización de China ha conllevado a la modernización de sus fuerzas armadas. Y hace poco se ha detectado en la isla de Hainan, ubicada en un lugar estratégico del Océano Índico, una base de submarinos nucleares chinos. Además, en agosto, el gobierno de Pekín inauguró su primer portaaviones. 4) Influencia geopolítica. Esta se da directamente a través de apoyo económico y diplomacia, e indirectamente, a través de la participación de organismos multilaterales. Véase también el papel de los tratados de libre comercio firmados con países como Chile y Perú.
En base a todo ello, ¿qué visión tienen los políticos chinos? Algunos como Zheng Bijin instan a China a “trascender las formas tradicionales de surgimiento de las grandes potencias” y a “no seguir el sendero de Alemania que condujo a la Primera Guerra Mundial”. Pero otros como Liu Mingfu plantean que China debe pasar del “desarrollo pacífico” al “crecimiento militar” y a esperar el “duelo del siglo” con EE.UU.
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Kissinger, Kristol y Kagan
Del lado norteamericano, las cosas son parecidas. Por un lado, analistas como Kissinger plantean la coexistencia pacífica con China y que se debe establecer una nueva comunidad del Pacífico. Otros, como los neoconservadores Kristol y Kagan, plantean una lucha abierta con el gigante asiático. Estos, en su libro “Peligros presentes”, dicen: “Para muchos la idea de que Estados Unidos utilice su poder para promover el cambio de régimen en naciones gobernadas por dictadores suena a utopismo… ¿qué tiene de utópico imaginar un cambio de régimen en un lugar como Irak? ¿Qué tiene de utópico trabajar por la caída de la oligarquía del Partido comunista en China cuando una oligarquía mucho más poderosa y, podría sostenerse, más estable cayó en la Unión Soviética? cuando el cambio democrático ha recorrido el mundo a un ritmo sin precedentes en las últimas treinta años, ¿es ‘realista’ insistir en que no pueden cosecharse más victorias?”.
Se inicia el conflicto
Uno de los escenarios del conflicto EE.UU-China está en África, y dentro de este continente, es en Darfur-Sudán, donde estas dos potencias se disputan el control del petróleo. Actualmente, la empresa CNPC de Beijing es el mayor inversionista extranjero en Sudán. Y la importancia de África para China es muy grande, ya que extrae el 30% de su petróleo de ese continente. Pero en Darfur las cosas están muy complicadas. El gobierno yanqui está utilizando políticamente el conflicto en esa región occidental del Sudán, el genocidio y los derechos humanos, para tratar de ocupar la zona.
Los intereses de EE.UU y China se enfrentan también en otras partes del planeta. Así, por ejemplo, en estos años se resolverá de alguna manera la situación acerca del programa nuclear de Irán. Ver que China es el mayor inversionista de ese país rico en petróleo. En el caso de no llegar las partes a ningún compromiso, la probabilidad de intervención militar yanqui es muy alta. Sin embargo, los resultados de dicha intervención son impredecibles. Es posible que dé un resultado contrario y debilité las posiciones de EE.UU., como ocurrió en sus últimas intervenciones en Iraq y Afganistán.
La lucha por la energía va a tender a recrudecerse en estos años. Ya Jian Riguang, asesor del gobierno chino, aseguraba: “Veo a China y EUA acercándose a un conflicto por la energía en los próximos años”.
Perspectiva
Con una Unión Europea en crisis, con Rusia aún tratando de consolidarse económicamente, y con la India aún en forja, China se perfila para reemplazar a EE.UU. como potencia hegemónica, y el que ello suceda dependerá mucho de estos años siguientes. Por lo pronto, la sombra de una tercera conflagración mundial, entre EE.UU. y China, augura un clima de inestabilidad política en este nuevo siglo XXI.
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Uno de los escenarios del conflicto EE.UU-China está en África, y dentro de este continente, es en Darfur-Sudán, donde estas dos potencias se disputan el control del petróleo. Actualmente, la empresa CNPC de Beijing es el mayor inversionista extranjero en Sudán. Y la importancia de África para China es muy grande, ya que extrae el 30% de su petróleo de ese continente. Pero en Darfur las cosas están muy complicadas. El gobierno yanqui está utilizando políticamente el conflicto en esa región occidental del Sudán, el genocidio y los derechos humanos, para tratar de ocupar la zona. 



