| Antauro y la amnistía general |
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| Escrito por Viejo Topo |
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Escribe: Marcial Huamán
Decía, desde su cautiverio de Piedras Gordas, el mayor Antauro Humala en febrero 2011, dos meses antes de la primera vuelta electoral:
“Sin embargo, no dejan de ser una izquierda rosq…, que por décadas cacareó sobre lucha armada para finalmente –la mayoría- transfugar hacia el “capitalismo de rostro humano”, con la vileza de conducirse como los primeros inquisidores de aquella otra izquierda macha –SL y MRTA- que se lanzó consecuentemente a la insurgencia, purgando por millares de militantes cautiverios por décadas. ¿Qué va a ser de Lynch, Diez Canseco, Pease, Breña, Dammert y compañía cuando salgan de prisión –ahorita nomás- Morote, Gálvez, Incháustegui, y compañía?” (Quincenario Antauro Nº 105, febrero 2011).
Realizaba Antauro una evaluación de las elecciones y enjuiciaba a aquella izquierda que acompañaba entonces a su hermano Ollanta, hoy Presidente de la República.
Contraponía, en cuestión de consecuencia en los principios, a la subversión maoísta –y del MRTA- con aquella izquierda que no sólo fue inconsecuente con su prédica sino que, peor aún, se opuso furibundamente a que este sector que había vivido una derrota pudiera tener un lugar en la vida política nacional.
Habría que agregar a esta visión crítica de Antauro Humala que tal sector –al que se le sigue denominando izquierda, cuando lo más apropiado es llamarles izquierda burguesa-, se sumó e hizo frente común con el sector más retrógrado de las clases dominantes respecto a una solución política a los problemas pendientes de la guerra interna, pero que se amparó en la muy rentable actividad de de los Derechos Humanos para encubrir su comportamiento inquisitorial y antipueblo.
Dicho esto, lo que hoy sorprende es lo dicho por el mayor Antauro. Sostiene que a él le corresponde una amnistía, porque realizó sus levantamientos amparándose en la Constitución de 1979 y que, en cambio, a los otros –subversivos, policías y militares participantes en la guerra interna- a ellos no les corresponde porque son “delitos de lesa humanidad”. Es cierto que aún cuando fuese sólo Antauro el beneficiario de una amnistía o algo que se le parezca, cuestión altamente probable, esto serviría a que se abra paso la necesidad de una amnistía para todos.
Pero suena a inconsecuencia, a “políticamente correcto”, a encasillamiento en lo que dice la denominada “opinión pública” controlada por los medios al servicio de los de arriba, y que difiere abismalmente de lo que la sociedad peruana necesita.
El cura Cipriani dijo desde su púlpito que es necesaria la reconciliación, lo dijo Keiko Fujimori en el debate presidencial; ha hablado Javier Valle Riestra de amnistía general en varias ocasiones, aunque luego agregándole matices limitantes y excluyentes. Pero hay otros que creen que se puede pasar la página del enfrentamiento y el encono social sin considerar la situación de los subversivos, que purgan condenas por más de 20 años. Ahí se olvidan de lainclusión.
Es un absurdo pensar –y ahí está el contrasentido en que se ha metido la izquierda burguesa o Light- que pudiera no corresponder amnistía porque los subversivos se enfrentaron contra la democracia, etc. Precisamente, en esas condiciones -cuando un sector de una sociedad desafía el poder político constituido y, luego, ese conflicto fenece- funcionan las amnistías.
¡Que tal carencia de visión de sociedad en su conjunto! ¡Qué deplorable nivel de los políticos peruanos! ¡Qué tal ceguera! Y sucede que el incendiario Mayor Antauro Humala Tasso se acaba de sumar al elenco de los que sólo ven su pequeña parcela y de los que les acometen los temores que impiden pensar con libertad y con audacia.
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